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Ya florecieron las camelias
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Me levanté tarde y salí sabiendo que de todos modos no iba a llegar a tiempo. No había nadie. Después de vagar un rato, me decidí, de una vez por todas (gracias Ei por la fuerza). Como por inercia caminé, entré, miré al chico que esperaba sentado y me acerqué para ver por entre las persianas de la puerta, cómo la secretaria reía mientras hablaba por teléfono familiarmente con alguien. Di una explicación precaria, pero fue bien acogida. Resultado: un test de autoestima, donde casi todas mis respuestas fueron "sí"; otro sobre estrategias de aprendizaje, respondido también con una seguridad inédita; una hoja de datos de rutina, y ¿un facsímil de comprensión lectora?.
Mi primera sesión es el miércoles a las 16:00.
Curiosamente lo más destacado de la experiencia fue la frase célebre final de la secretaria: "Nunca esperes más de lo que están dispuestos a dar".
También me dijo que era bonita.